El Airbus A-320, que amerizó sobre las aguas del río neoyorquino con 155 personas a bordo, será retirado del agua el sábado, indicaron los investigadores federales.La aeronave sigue sumergida casi totalmente en el agua y está amarrada a un muelle en el extremo sur de Manhattan, hasta donde había sido remolcado vacío.
Kitty Higgins, miembro del equipo de la Oficina nacional de seguridad en el transporte (NTSB) que investiga el accidente precisó a la prensa que "ninguna de las dos turbinas sigue unida al avión".
"No es algo inusual para este tipo de impacto", agregó.
Higgins precisó que los motores probablemente se encuentren en el lecho del río Hudson y dijo que se utilizarán sonares para intentar recuperarlos.
La investigadora indicó además que hasta el momento no ha sido posible recuperar las "cajas negras" que graban los datos del vuelo, y que recuperarlas será la primera tarea una vez que el aparato siniestrado sea retirado del agua.
"Recuperar los grabadores no fue posible dentro del agua", admitió Higgins.
En tanto, continuaba la aclamación al piloto que le salvó la vida a las 155 personas por su destreza en el amerizaje.
Con 19.000 horas de vuelo en una carrera de 40 años, Chesley Sullenberger ya ha sido aclamado como héroe por el presidente estadounidense George W. Bush.
"Es un piloto de pilotos, adora el arte de volar", dijo desde California su esposa Lorrie, asediada por los medios tras la hazaña de su marido que no puede hablar en público mientras avanza la investigación sobre el accidente.
Los diarios de Nueva York ya le hicieron un triunfo: "Héroe del Hudson", tituló el 'Daily News'. "Piloto Superhéroe", proclamó el 'New York Post'. "Dos alas y una plegaria: Cómo el piloto los salvó a todos", anuncia 'Newsday'.
El Airbus 320 con 150 pasajeros y cinco tripulantes, de la aerolínea US Airways, efectuaba el jueves el trayecto entre el aeropuerto La Guardia de Nueva York y Charlotte, en Carolina del Norte, cuando al parecer unos gansos impactaron contra el aparato y dañó ambos motores, informaron este viernes los medios.
La situación impedía que el avión retornara a La Guardia o aterrizara en un aeropuerto cercano de Nueva Jersey, así que la tripulación decidió un amarizaje sobre el gélido Hudson, con temperaturas bajo cero.
"Pasaron a unos 900 pies (300 m) por encima del puente George Washington, según los controladores, y en un punto cercano al final de la calle 48 en Midtown Manhattan, el avión se deslizó sobre las tranquilas y grises aguas del río", informó el diario 'The New York Times'.
La carcasa del Airbus está depositada desde este viernes en el Battery Park de Manhattan, y será a partir de ahora una especie de santuario para recordar el heroísmo y la habilidad de Sullenberger.
La pericia del piloto causó el milagro. Sin turbinas funcionando, logró acuatizar, en una sola pieza, el Airbus A320.
De cabello y bigote cano, este veterano capitán de US Airways que lo contrató hace 29 años, hace más de 40 que vuela, fue siete años piloto en la Fuerza Aérea con cazas F-4 y aconsejó incluso a la NASA sobre seguridad.
John Silcott, un piloto de la aerolínea United con ocho años de experiencia pilotando Airbus-A320, calificó de "notable" la proeza.
"Definitivamente es un héroe. Lograr que no haya ninguna víctima fue algo excepcional", insistió Silcott.
"En el avión iban 150 pasajeros, 2 miembros de la tripulación y 3 asistentes de vuelo y han salido del avión y de la cabina. Todos están a salvo", dijo en una conferencia de prensa el presidente de US Airways, Doug Parker.
Las imágenes de televisión y las versiones de testigos pronosticaban un desenlace fatal, que finalmente no se dio cuando se vieron a los pasajeros y la tripulación asomar por las compuertas. Estaban vivos y esperaron pacientemente -en las alas de la aeronave- su rescate. El avión comenzaba a hundirse.
La aeronave comercial había salido del aeropuerto LaGuardia, de Nueva York, hacia las 3:30 de la tarde (hora local), con 15 minutos de retraso. Su destino: Charlotte, en el estado de Carolina del Norte.
Según Laura Brown, portavoz de la Autoridad Federal de la Aviación (FAA), dos posibles colisiones contra una bandada de pájaros habrían causado el accidente.
"Simplemente, pensé: '¿por qué va tan bajo?'. Y, splash, cayó en el agua", dijo Barbara Sambriski, una investigadora de The Associated Press, que presenció el incidente.
El avión hizo un giro hacia la izquierda y en el momento en que el piloto dijo: "Prepárense para el impacto", los pasajeros supieron que caerían al agua, según el relató a CNNde Alberto Pinero, uno de los rescatados.
Jeff Kolodjay, otro protagonista del milagro, coincidió con la versión anterior y amplió: "Los pasajeros pusieron la cabeza sobre el regazo y empezaron a rezar".
Fred Barretta, otro pasajero, dijo que mucha gente pensó que el avión se partiría. Pero esto no sucedió. "Fue un gran 'aterrizaje'", exclamó.
Mientras los eternos tres minutos corrían, la nave finalmente se precipitó al río, cuyas aguas enfrentaban uno de los días más fríos de invierno.
La maniobra del piloto rapó elogios. El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, que se trasladó a la zona del incidente, felicitó al piloto por su "maravilloso" trabajo y señaló que "lo más importante es que todos están a salvo".
"Es un milagro sobre el río Hudson. Se ha evitado un accidente que potencialmente podría haber sido muy trágico", aseguró el gobernador del estado de Nueva York, David Paterson.
El gobernador alabó al piloto, no solo por su pericia, sino por su responsabilidad. Dijo que el capitán 'Sully' le comentó que él, "antes de salir del aparato, lo recorrió entero dos veces para comprobar que no quedaba nadie dentro".
Al final, algunos pasajeros fueron trasladados a diferentes hospitales en Nueva York y Nueva Jersey, sin que ninguno revistiera gravedad. Mientras tanto, la Gran Manzana ya comenzó a construir la leyenda del milagro en el río Hudson.
Con información de AFP, AP, Efe y Bloomberg
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